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HABLAR DE ORISHAS ES HABLAR DE UNA DE LAS BANDAS DE MÚSICA URBANA MÁS RELEVANTES E INFLUYENTES DE LA HISTORIA. SU SONIDO MEZCLA TRADICIÓN Y VANGUARDIA, BUSCANDO EL EQUILIBRIO PERFECTO ENTRE LA ESENCIA Y LA TENDENCIA. LA ENERGÍA FESTIVA QUE DESPRENDEN SUS RITMOS CONTRASTA CON EL MENSAJE QUE TRANSMITEN SUS LETRAS, REBOSANTES DE COMPROMISO SOCIAL Y REFERENCIAS COTIDIANAS. EL RESULTADO ES UNA EXPLOSIÓN DE EMOCIONES SOLO APTA PARA LOS PALADARES MÁS EXQUISITOS. FUERON ELLOS QUIENES REVOLUCIONARON LA MÚSICA LATINA A FINALES DE LOS 90. AHORA VUELVEN PARA RECOGER LOS FRUTOS QUE SEMBRARON Y SEGUIR DELEITÁNDONOS CON SU FUSIÓN DE SABORES.
 
 
José GORDILLO
 

 
  
 

 
 
Dicen que ya está todo inventado. En el caso de que esta afirmación fuera cierta se nos abrirían dos caminos más allá del estudio o el mero conformismo. El primero consiste en el desarrollo, mejorar lo que ya existe aportando pequeños matices que logren encajar con armonía con lo establecido. El segundo, seguramente más atrevido, propone una vuelta de tuerca, crear un nuevo concepto a partir de los ingredientes que conocemos y manejamos. Este último enfoque nos recuerda al origen de la salsa, uno de los géneros por excelencia de la música latina. La salsa fue concebida como una combinación de diversos palos de la música caribeña, especialmente aquellos surgidos del son cubano. Desde el bolero hasta el son montuno, pasando por el chachachá, la guaracha, el guaguancó, la guajira, el mambo o la rumba; todos se mezclaban entre ellos y con algunos de los ritmos que venían de EEUU como el jazz. Con los años la salsa fue evolucionando, incorporando nuevos instrumentos y nuevas fórmulas, e incluso derivando en subgéneros como la salsa romántica, la salsa dura o la timba cubana.
 
Cuba siempre ha sido una tierra donde se respira música a todas horas. Los cubanos sienten el ritmo en sus venas y su folclore musical es casi sagrado. Trío Matamoros, Bebo Valdés, Benny Moré, Compay Segundo, Dámaso Pérez Prado, Bola de Nieve, Celia Cruz, Eliades Ochoa, Ibrahim Ferrer, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Los Van Van... la lista de grandes artistas y agrupaciones que la isla ha dejado para la historia es interminable. Pero no sería prácticamente hasta la década de los 90 cuando Buena Vista Social Club llevaría la música tradicional cubana por todo el mundo. Mientras tanto, las calles de La Habana seguirían nutriéndose de distintos sonidos. La influencia estadounidense sumaba el blues, el funk, el R&B o el rap a la acústica urbana, aunque las instituciones dificultaban la acogida de este último género. Algunos DJ’s locales elaboraban cintas a raíz de las emisoras americanas que iban captando con sus antenas parabólicas. Después, llevaban los casetes a las fiestas que los jóvenes celebraban en los barrios, la mayoría de las veces en la clandestinidad. En este contexto se criarían Hiram Riverí Medina 'Ruzzo' y Yotuel Omar Romero 'Guerrero'.
 
  
JOSÉ GORDILLO: En la Cuba de aquella época el rap estaba tachado como la música del enemigo. Sin embargo, ya tenían recorrido otros géneros procedentes de EEUU como el blues, el funk, el jazz, el R&B... ¿Por qué al rap sí se le consideraba de esa forma?
YOTUEL ROMERO:
Yo creo que el rap lo miran con otro ángulo porque, en primer lugar, lo que el rap decía era la calle cruda. Era lo que se vivía realmente. Por eso imagino que hubo ese temor en cuanto a qué iban a decir los raperos cubanos de la Cuba de la época. Realmente, más que tratarse de la música del enemigo, como la catalogaron muchos sectores, era por lo que acontecía. O sea, el rap no tenía censura. Public Enemy, Run DMC, KRS-One... todos esos raperos hablaban y criticaban la sociedad americana. Recuerdo los Black Panthers cuando Public Enemy. Entonces, ellos sentían que el rapero cubano también iba a hablar de esa realidad cubana. Y eso fue lo que sucedió. El rapero cubano, Amenaza, hablaba de la realidad cubana, del día a día y de lo que acontecía a la juventud.
 
 
 


"El hip hop nace en barrios americanos por gente analfabeta musicalmente hablando que decían “quiero coger este pedacito de la canción y arriba de esto voy a poner un beat y ahí voy a cantar”.
Así fue la cultura hip hop. Entonces, había que traducir eso a la música cubana". / Julián VÉLEZ - Gabriel SANTAMARINA
  
  
  
 
Amenaza era el grupo de hip hop integrado por Ruzzo y Yotuel junto a Joel 'El Pionero' Pando. Fundado en 1995, el estilo de Amenaza bebía de los ritmos afrocubanos y la música tradicional cubana, el reggae y, por supuesto, el hip hop. Asimismo, la influencia de la trova cubana también estaba muy presente. Sus letras hablaban sobre temas como el racismo, la identidad cultural, las miserias de la calle o la afluencia masiva de turistas. Amenaza participó en el primer Festival Semiclandestino de Rap Cubano de Alamar en 1995 y a los dos años lograría ganar el primer premio del certamen, lo que le permitió tener una buena promoción en la isla. Grabaron una demo y comenzaron a tocar en lugares como el Café Cantante, la Casa de la Música, la Casa de la Cultura de Centro Habana o la Peña El Vedado. Una asociación francesa que se encargaba de promover la música cubana propuso a Amenaza realizar un intercambio cultural en Francia, por lo que Ruzzo y Yotuel aprovecharon la oportunidad para viajar a París.
 
Sin embargo, una vez llegaron a París todo se torció. Apenas hubo presentaciones ni nada de lo que se les había prometido y acabaron en la calle y durmiendo en el metro. "Teníamos tremenda hambre, pasamos frío, yo sufrí pulmonía... realmente la pasamos difícil", recuerda Yotuel. Aun así, ellos no perdían ni la esperanza ni la alegría. Se buscaban la vida como podían, iban a la discoteca a bailar y luego volvían al metro para dormir. Fue entonces cuando les empezó a invadir la nostalgia: "Dicen que cuando sales de tu país y vives fuera te vuelves mucho más de tu país que estando en tu país. Empiezas a escuchar las canciones que nunca escuchabas y todo te conmueve". Ahí fue cuando realmente entendieron que el rap que estaban haciendo "era una copia americana, o sea, no tenía ningún sello de distinción". Todo consistía en una base americana y en rapear sobre ella, "lo mismo podía ser cubano que español o argentino, al final era castellano con una base americana". No había nada que escucharan y dijeran "eso viene de mi tierra".
 
La necesidad de buscar ese sonido oriundo y diferente fue la que les empujó a investigar sobre la verdadera esencia del hip hop: "Si Dr. Dre y los productores que nos gustan y nos encantan samplean discos antiguos de su música, empecemos a hacerlo nosotros. Empecemos a samplear nuestra música". Para eso tenían que tener un conocimiento profundo de la cultura hip hop que todavía no había en Cuba, así que decidieron aprovechar todo el movimiento que sí que existía ya en Francia. En primer lugar, se reunieron con otro de los precursores del rap en Cuba como era Flaco-Pro (Liván Núñez), quien ya había contactado con Amenaza para grabar con ellos cuando aún estaban en la isla. Liván colaboraba con Sergent Garcia (Sargento García), músico francés que combinaba el hip hop con algunos ritmos latinos, pero antes había estado pinchando salsa en algunas discotecas de París, donde había conocido al DJ y productor Niko Noki (también conocido como Micko Niko). Ambos comenzaron a trabajar en la idea de formar una agrupación de hip hop fusión, un proyecto que al principio se llamaba Afro Cuban Orishas Underground de La Habana.
 
 
 
 
 
 
 
 
Yotuel y Ruzzo aceptaron la propuesta de Liván y Niko Noki. El productor francés supo adaptar perfectamente las melodías cubanas a las instrumentales de hip hop. "París y Micko Niko lograron eso. ¿Qué nos faltaba? Una voz que mezclara el cincuenta por ciento de Cuba con nosotros que hacíamos el cincuenta por ciento de hip hop. Una voz que escucharas y sonara a Cuba, sobre todo al campo, que tuviera esa distinción", explica Yotuel. "Recuerdo que el primer cantante que había en Orishas era Raúl Paz, también sonero, de Pinar del Río", pero Raúl emprendió su carrera como solista y abandonó el proyecto. Entonces, Liván pensó en Roldán González, un cantante que actuaba con su banda de música tradicional cubana en La Coupole, la sala donde pinchaba Liván. Cuando fueron a la discoteca y escucharon la voz de Roldán dijeron "esto suena a Cuba". La duda era comprobar si Roldán querría y podría adaptarse a los ritmos de hip hop. Se lo propusieron, se metieron en el estudio, pusieron el estribillo de Represent, Roldán cantó y nació la magia: "Ya tenemos rap cubano".
 
A lo cubano (1999) revolucionó el mercado musical, llegando a ser disco de oro en Francia y Suiza y disco de platino en España, algo que jamás había logrado un grupo de hip hop. El sonido fresco e innovador de Orishas era el resultado de saber conjuntar en su justa medida todos los elementos que ya conocían. El timbre de las bases que usaban eran los mismos que usaban los americanos, y el bajo, la guitarra, las trompetas y la percusión ya venían de Cuba. Además, sus letras reflejaban autenticidad, con relatos de sus vivencias personales y sus raíces y alusiones a la cultura yoruba y a la santería. A partir de todo ello fueron capaces de crear una forma sonora diferente: "Nosotros no inventamos nada, a lo que estaba inventado queríamos darle nuestra esencia". En una época en la que el fenómeno de la globalización estaba provocando una pérdida de identidad cultural en muchas zonas del mundo, canciones como RepresentA lo cubano, Atrevido, 1.9.9.9.Mística o 537 C.U.B.A. cosecharon de inmediato un éxito rotundo.
 
 
J.G.: A lo cubano fue un éxito masivo. Hay artistas que van dándose a conocer progresivamente, pero vosotros con aquel disco tuvisteis una repercusión impresionante.
Y.R.:
Creo que la magia de ese disco surge porque introdujimos un sonido, que nos damos cuenta ahora. En aquel momento era necesidad, necesidad de firmar un contrato discográfico con una compañía, porque Ruzzo y yo estábamos viviendo en el metro de París durante casi seis meses. Hay unos dibujos animados en Cuba donde hay un muñequito que dice "la última oportunidad". Era nuestra última oportunidad. Ya estábamos al borde de decir "bueno, si con esto no firmamos, ¿con qué firmamos?". Fue pura necesidad. Veinte años después me doy cuenta, escuchando, hablando con los amigos y con nuevos productores, de lo que se creó en el 99.
 
    
 
  
 
Orishas se convirtió rápidamente en un referente internacional tanto de la música cubana como de la música urbana. Pese a la salida de Liván de la formación, continuaron viajando y llevando sus ritmos por todo el planeta. Poco a poco empezaron a ejercer una fuerte influencia sobre muchos artistas que iban saliendo. Y es que, como vemos, en la música todo son influencias. En el caso de Orishas, venían de estilos totalmente diferentes. Roldán con doce años se ganaba la vida cantando mariachis y rancheras en los piquetes del barrio, por lo que era más afín a una música tradicional como la que hacían Nelson Ned, Franco De Vita o Eros Ramazzotti. Por su parte, Ruzzo y Yotuel venían de la escena hip hop y de escuchar a KRS-One, Wu Tang Clan, Run DMC, Q-Tip, Public Enemy o Nas. Esa descompensación hizo que el engranaje fuera mucho mejor, ya que Roldán iba muy natural y muy fan a su corriente y Ruzzo y Yotuel iban muy a la suya: "Como decía Sony, un gran amigo mío, "ustedes nacieron ya siendo un featuring", porque era un cantante con dos raperos. Esta moda que hay ahora de un cantante con un rapero, ya nosotros la traíamos de fábrica".
 
El rap siempre estuvo ligado a un público masculino. Sin embargo, en la última década ha conseguido llegar a muchos tipos de oyentes. Orishas nació del hip hop, pero su público siempre ha sido muy diverso, incluso antes de que el género experimentara esa expansión. En sus temas encontramos matices más duros que de pronto dan paso a una voz más melódica, y viceversa. Ese dinamismo hace que su sonido suene mucho más autóctono y fluido. "Hay mucho público que disfruta más lo que canta Roldán, otros disfrutan más lo que canto yo con el Ruzzo, entonces, esa mezcla atrae a mucha gente", y eso es algo que les encanta. En sus directos hay "otro ambiente" y acuden tanto hombres como mujeres. Orishas viene de una tierra donde van a los conciertos a bailar, por lo que también quiere transmitir eso en su música. Eso sí, siempre con letras con condimento, con esencia. "Eso lo aprendimos sobre todo de un mentor que tuvimos casi todos los cubanos que era Rubén Blades", especialmente cuando el panameño consolida esa salsa de contenido social, con la que "estabas bailando pero te estabas nutriendo de buenas letras y buenas melodías; aprendiendo".
 
El sueño de tres emigrantes se estaba haciendo realidad. Después de cientos de conciertos por todo el mundo, Orishas reunió nada menos que a 50.000 personas en la fiesta conmemorativa del triunfo de la Revolución cubana. Hasta el mismo Fidel Castro quiso entrevistarse con ellos para reconocerlos como "los nuevos embajadores de la juventud cubana" y advertirles que fueran conscientes con sus letras. No conformes con todo aquello, el segundo álbum se había ido gestando en plena gira del primero. Emigrante (2002) sería un trabajo arriesgado que abordaba temáticas más profundas y globales, lo que se refleja en canciones como ¿Qué pasa?Mujer, Niños, Emigrantes, Desaparecidos o La vida pasa. Con Niko Noki y DJ Mig One en las producciones y Yuri Buenaventura y Passi como colaboraciones vocales, el disco no solo repitió el éxito en ventas de su antecesor, sino que, además, ganó un Grammy Latino como Mejor Álbum de Hip-Hop de 2003. Ese año la revista Time incluyó a Orishas entre Las 10 bandas más importantes fuera de Estados Unidos, junto a U2, Radiohead, Pulp, Sigur Rós, Aterciopelados, Ziggy Marley & The Melody Makers, Brilliant Green, Tarika y Pato Fu.
 
   
 
 
  
 
   
 
El grupo se había hecho fuerte en el panorama internacional. Empezaron a compartir escenario con artistas de la talla de Compay Segundo, Company Flow, Control Machete, Cypress Hill, Deftones, DLG, Iggy Pop, Kool & the Gang, Los Rabanes, Los Van Van, Macy Gray, Manu Chao, Marcus Miller, Metallica, Orquesta Aragón, Óscar D'León, Tricky... El listón estaba cada vez más alto, pero Orishas volvió a necesitar solo tres años para lanzar un nuevo disco: El Kilo (2005). Aunque Micko Niko seguía muy presente, esta vez la otra mitad del LP fue producido por el venezolano Andrés Levin, que incorporó metales profesionales y toques de rumba, montuno, danzón y guaguancó a las instrumentales. Nací Orishas, Elegante, El Kilo o Bombo continuarían encandilando a los amantes de la buena música a base de ritmos bailables y pegadizos y letras con ese compromiso social. La receta de la fusión de sabores seguía funcionando y mejor que nunca.
  
  
J.G.: "Hay una magia que solo ocurre cuando estamos los tres juntos". Componéis muchas veces juntos en el estudio. ¿Os inspiráis mutuamente al escucharos?
Y.R.:
Sí. Yo creo que es una fórmula que funciona bastante bien porque el estudio nos hace como empezar a escuchar muchas cosas pasando al mismo tiempo y muy diferentes. Ruzzo con su flow, yo con el mío, Roldán con el suyo... nos vamos nutriendo. De buenas a primeras no sabes si tú estás cantando lo que hizo Roldán o Roldán está cantando lo que rapeaba Ruzzo. De vez en cuando lo hacemos, digo "no, Ruzzo, que Roldán cante eso que hiciste, y estas letras que tú dijiste, Roldán, Ruzzo, sácale un rap". O sea, es un trabajo mucho más nutritivo, mucho más rico en cuanto a que no estás solo pensando, tienes tres informaciones.
 
J.G: Hay un feedback continuo.
Y.R:
Claro, y así salieron temas como A lo cubano, Represent, Nací Orishas... Recuerdo que Nací Orishas era un rap que hacía Ruzzo y le dije "no, no, Roldán, cántalo".
 
J.G.: Y le dio otro tono.
Y.R.:
Sí, le dimos otra magia. En A lo cubano Roldán cantaba otra parte y dijimos "no, Ruzzo, rapéala", y quedó mejor. Entonces, toda esa magia surge cuando estáis ahí los tres juntos.
 
El álbum recopilatorio de la carrera de Orishas llegaría con Antidiótico (2007), que incluía algunos cortes inéditos (Hay un son, Silencio o Una página doblada) y contaba con Heather Headley, Pitbull, Benny Moré, Kayliah, Da Weasel y Carlos Jean como invitados. A finales de año volverían a obtener un nuevo reconocimiento en forma de premio Grammy. Pa'l Norte, a dueto con Calle 13, se alzaría como la Mejor Canción Urbana de 2007. Orishas estaba a tope y aún quedaba por salir a la luz su cuarto disco de estudio. Cosita buena (2008) estaría compuesto, producido y arreglado íntegramente por el trío cubano, puesto que ellos mismos ya habían participado en la dirección musical de sus anteriores trabajos: "Queríamos probar si los tres éramos capaces en aquel entonces de producir un disco de Orishas". Grabado en Madrid, el disco fue mezclado en Bruselas por Tim Latham (Fun Lovin' Criminals, Erykah Badu, De La Soul, Lou Reed...) y masterizado en Nueva York por Tom Coyne (Beyoncé, Common, Kayne West, DJ Shadow...).
 

 
  
  
 
 
 
El 20 de septiembre del año 2009 sería una fecha muy especial para Cuba. La segunda edición del concierto Paz Sin Fronteras, organizado por el colombiano Juanes, reunió a más de un millón de personas en la Plaza de la Revolución de La Habana. En un escenario en el que también actuaron el propio Juanes, Olga Tañón, Danny Rivera, Miguel Bosé, Víctor Manuel, Luis Eduardo Aute, Juan Fernando Velasco, Jovanotti, Amaury Pérez, Silvio Rodríguez, Carlos Varela, X Alfonso, Yerba Buena y Los Van Van, la isla pudo volver a disfrutar en directo de la música de unos Orishas que arrasarían con su espectáculo. Aquel sería uno de sus últimos conciertos en mucho tiempo. Sorprendentemente, meses más tarde el grupo cubano confirmaba su separación después de más de diez años trabajando juntos. El hecho de que Roldán viviera en París, Ruzzo en Milán y Yotuel entre Madrid y Miami provocó que cada uno tuviera gustos musicales y vivencias muy diferentes entre sí. "El manantial de la inspiración estaba seco, y era el momento de separarnos y que cada cual probara por su lado", declararía Roldán posteriormente.
 
 
J.G.: Decidís separaros porque musicalmente ibais en direcciones muy distintas. ¿Qué os empezó a llamar la atención a cada uno?
Y.R.:
Mira, el problema es que cada cual empezó a nutrirse de mucha música totalmente diferente. Roldán vivía en París, Ruzzo en Italia y yo en España. A mí me empezó a gustar mucha música y escuchaba a Manolo García, escuchaba a Pereza… otra música que aprendí aquí.
 
J.G.: Y estabais en lugares distintos…
Y.R.:
Claro, nos nutríamos de esencias totalmente diferentes. Con Orishas habíamos logrado ser democráticos en cuanto a qué poner en cada disco, pero ahí empezamos a ponernos un poquito más "no, yo quiero poner esto o yo siento que esto no es bueno". Y lo empezamos a hacer, además, sin tener experiencia, porque Orishas siempre tenía productores que participaban en los discos: Micko Niko en A lo cubano, Micko Niko también en Emigrante junto con otros productores, Andrés Levin en El Kilo... Entonces, Cosita buena era el disco que queríamos hacer nosotros como productores, sin tener noción de producción. Era los tres metidos ahí aportando nuestras ideas.
 
J.G.: Un reto.
Y.R.:
Un reto que salió como una separación directamente [risas], porque ahí nos dimos cuenta de que nuestras mentalidades estaban totalmente fuera de lo que era realmente el concepto de Orishas. Y bueno, ese disco fue el último que hicimos, el de 2008, Cosita buena, y ahí nos separamos. O sea, el disco fue un resumen de lo que realmente estaba pasando. De hecho, fue el disco que menos vendió, el que menos funcionó, el que nunca cantamos... Hice un trabajo de mesa en esta nueva etapa de Orishas y le dije "póngame ahí las canciones que vamos a cantar en directo", y ninguna estaba de ese disco. Después, empecé a trabajar más en la producción y me di cuenta de muchos errores que cometimos, pero éramos chamacos, era también admitible.
 
J.G.: Al final uno aprende...
Y.R.:
No, y era necesario. Yo creo que nada sucede por casualidad, todo es una causalidad, y la causa que hizo que la separación de Orishas fuera en el 2009 fue que ya en el disco nos dimos cuenta que cada cual andaba en otros planetas.
 
Los caminos de Orishas se dividieron y cada integrante siguió con su carrera. Roldán volvió a trabajar con Niko Noki y junto al canario Jon D Jon comenzaron un proyecto llamado La Cosa Nuestra. También realizó múltiples colaboraciones con gente como Arianna Puello, Baby Lores, Culcha Candela, Dan Den, Kery James, L'Algérino, MocaskaiMs Maiko o con Ojos de Brujo. Por su parte, Ruzzo se unió a Vladimir Núñez (percusionista), Nelson Palacios (piano, violín, contrabajo), Roemer Pinatel (multi-instrumentista, guitarra) y DJ Tillo para formar la agrupación Cuban Beats All Stars, con la que grabarían el disco La Receta. Además, tendría tiempo para trabajar con artistas como Oskar Salcedo, Telmary o Yulien Oviedo. El caso de Yotuel era más particular. No solo colaboraría con Beatriz Luengo, El Chacal o Tego Calderón, entre otros, y publicaría un disco en solitario, Suerte, sino que se fue a Miami y allí también empezaría a trabajar más como productor y compositor: "Tuve la oportunidad y la suerte que me dio Sony de participar en discos que vendieron millones: Ricky Martin, Chayanne, Wisin, Jennifer Lopez... un montón de artistas grandes. Y yo estaba detrás, intentando ver cómo podían tener un sonido diferente".
 
 
 
   

"La música urbana de hoy en día no suena a los 90, 2000 o 2005, la música urbana evoluciona, y si nosotros somos un grupo de música urbana, tenemos que evolucionar con la música urbana". / Gabriel SANTAMARINA - Julián VÉLEZ
  
   
 
 
Yotuel cree que "el productor, mucho más allá de producir una canción, tiene que llevar al artista a otro nivel", es decir, probar con elementos diferentes a los que ya ha trabajado. Dirigir la carrera musical de un artista que ya ha vendido millones de discos "es un poco complicado pero lindo al mismo tiempo, porque es como una satisfacción doble". Así, el músico habanero ha producido discos como A quien quiera escuchar de Ricky Martin. "Siento que muchos confiaron en mí y tuvieron un gran resultado", confiesa. A raíz de todo lo que había hecho, se sentía capacitado para abrir su propia disquera: "Siempre me llamó mucho la atención Zona Bruta cuando era un major chiquitico en el noventa y poco, que abrieron su sello y firmaron un montón de artistas grandes: La Mala (Rodríguez), Ari (Arianna Puello), Jotamayúscula...". Yotuel le planteó esta posibilidad a Sony Music y a la compañía le encantó la idea, de manera que fundó su sello discográfico, Chancleta Records.
 
El primer objetivo de Chancleta Records no fue otro que firmar a un artista que mezclara el rap con la música tradicional cubana. Pero al llegar a Cuba, Yotuel se encontraría "el panorama desolado, lo que había era reggaetón puertorriqueño y cubanos hablando como los puertorriqueños". Sentía que había una carencia musical, y en aquel instante se percató de que lo que andaba buscando era Orishas: "Llamé a Ruzzo y a Roldán y les dije "¿estamos listos? Estamos listos"". Así de natural y espontáneo. El 27 de diciembre de 2015, Orishas anunciaba su ansiado regreso. "Para nosotros era una necesidad histórica poner otro grano de arena en la música cubana", declaraba Roldán para el periódico cubano Granma. Tanto él como Ruzzo y Yotuel coincidían "en que sería triste que Orishas no siguiera. Y ahora continuamos representando a nuestro país de la manera que entendemos que debemos hacerlo".
 
En esta nueva etapa están firmados por "un pequeño sello" en el que Yotuel trata de llevar toda la dirección con nuevos productores que él mismo firma. En cuanto a ellos tres, cada uno aporta lo que ha aprendido durante estos años. Los cambios han sido más personales "porque son momentos diferentes en la vida de cada cual". "Todavía Orishas es un niño recién nacido", está convencido de que se pararon "justo en ese momento a punto de demostrarle al mundo de lo que es capaz este sonido". Aún percibe la esencia de Orishas en canciones como Havana de Camila Cabello, cuyos padres eran seguidores confesos del grupo. "Orishas hizo que vinieran cosas como Calle 13, ChocQuibTown o ahora Camila", señala Yotuel, al igual que piensa que sin Tego Calderón no hubiera existido el reggaetón más serio y con una letra más cuidada, que sin Daddy Yankee no existiría el reggaetón comercial o que sin Héctor El Father no hubiera existido el trap latino: "Esos cuatro pilares, Orishas, Tego Calderón, Daddy Yankee y Héctor El Father, pusieron las patas de la mesa para que después surgiera toda esta explosión que hay ahora de la música urbana".
 
  
 
 

 
  
 
 
Cuba isla bella sería la canción que anunciaría el regreso de Orishas. Más que una canción, hablamos de un himno cargado de sentimiento, una verdadera oda a Cuba y su gente: "Era como reconectarnos de nuevo a la tierra, a la esencia, al barrio, a los amigos". El cantante panameño Omar Alfanno y la cantante española Beatriz Luengo, esposa de Yotuel, también ayudaron a componer la letra de un tema en el que colaboran al micrófono artistas cubanos como Gente de Zona, Leoni Torres, Isaac Delgado, Buena Fe, Descemer Bueno, Laritza Bacallao, Waldo Mendoza o Pedrito Martinez. Por si fuera poco, el videoclip fue grabado en Cuba, mostrando imágenes de las calles de La Habana y de los paisajes de la isla. Era la primera vez que Orishas grababa en su tierra, una asignatura que tenían pendiente desde hacía tiempo. "Aquí está el video desde lo más profundo de nuestros corazones para todos los emigrantes que añoran su tierra", publicaban en Facebook al compartir el videoclip de Cuba Isla Bella.
 
Uno de los puntos más fuertes de Orishas siempre ha sido su directo. En marzo de 2018 volverían a dar un concierto en Cuba después de diecisiete años (al margen de su actuación en el Paz Sin Fronteras). Fue en el Parque Metropolitano de La Habana, cerrando el Havana World Music. Las sensaciones fueron indescriptibles, ya que volvían a tocar en su tierra, la que siempre les ha inspirado, junto a su gente, en medio de una atmósfera en la que "cada palabra, cada letra se hace mágica". A pesar de ello, reconocen que "hay muchos lugares en España que no tienen nada que envidiarle a ese concierto: Canarias, Sevilla, Cádiz... Recuerdo la última vez que fuimos a Sevilla y fue una cosa apoteósica". España y Francia, además de acogerles, han sido los países donde su música ha tenido más impacto desde el principio. Por esa razón, Yotuel siente que Orishas le pertenece mucho más a España que a Cuba, sencillamente porque en diecisiete años han tocado en Cuba una vez y en España más de cien veces: "Le pertenecemos de adopción al público español".
 
 

J.G.: Uno de los cambios más significativos en vuestra vuelta ha estado en los directos. Antes solo ibais con el DJ y el percusionista y ahora vais más con la banda.
Y.R.:
Sí, creo que era importante reproducir un poco mucho más todo lo que tenía Orishas como sonido y no dejarlo tan simple. Creo que la presencia de los teclados, los trombones, la trompeta, la percusión, mezclados con el DJ… Ahora sí tenemos un poco lo que es la Cuba mezclada con el hip hop. En los tiempos que corren hoy en día es importante que sobre todo los pobres vean que la música está viva, que no es solamente un DJ y las voces en melody, sino que hay un trabajo de armonía, de canto, de rap, de flow y de música. Creo que hoy eso ayuda a la música. También lo decía Residente (Calle 13), hoy los chamacos necesitan ver qué es un trombón, qué es una guitarra, qué es un teclado…

J.G.: Cultura musical.
Y.R.:
Sí, lo necesitan. Mi chamaco no sabía que era un trombón porque en su mundo natural esa frecuencia no está.
 
  
  
 
 
  
 
J.G.: ¿Por qué Gourmet?
Y.R.:
El nombre de Gourmet es porque nos metimos a cocineros en esta nueva etapa y empezamos a cocinar este disco a fuego lento. Gourmet viene por la necesidad de aplicarle a la música lo mismo que tú sientes cuando comes. Solo ponemos los cinco sentidos en función de cuando estamos comiendo, no cuando escuchamos música. Entonces, en esta nueva etapa de Orishas lo que queremos hacer es que la música te la comas, que la huelas, que la toques, ¿entiendes? Por eso le pusimos Gourmet. También porque nos dimos cuenta de que si toda la música urbana que está sonando hoy en día en el mundo la pones en un mercado y tú como fan quieres ir a comprar Orishas, te van a decir "eso está en la sección gourmet, vete allí y están Calle 13, Orishas, La Mala Rodríguez...". Hay una sección para nosotros. En el fast food están pan con mantequilla, margarina y esas cosas, y nosotros estamos en el otro lado.
  
El 25 de mayo de 2018 sería la fecha elegida para la publicación del sexto álbum de estudio de Orishas: Gourmet. El concepto de este disco gira en torno a una música de calidad y fiel a sus raíces. En palabras de toda una eminencia en el arte de la cocina como el chef José Andrés, Gourmet es "un trabajo que se come, que se siente, que trae recuerdos de una mesa donde has compartido buenos momentos con la gente que quieres", "un trabajo donde la música llega al alma, y pocas cosas llegan al alma como la música, al igual que la comida, la gastronomía". En este suculento repertorio que nos han preparado los artistas cubanos podemos degustar un menú amplio y variado, con canciones con gran aroma festivo como las de Bembé o Muévelow, los sabores acaramelados de Sastre de tu amor y Everyday, el regusto de la nostalgia de Havana 1957 o, cómo no, la fuerza de un corte relleno de denuncia social como Pienso en América. Toda una experiencia para el paladar.
 
Como buenos cocineros que se precien, Orishas ha vuelto a experimentar con diferentes ingredientes para elaborar su sonido. Siempre sobre la base del hip hop y el son cubano, han aliñado su música con balada, bolero, dancehall, rumba o vallenato. Pero, además, esta vez también han incorporado elementos del dubstep, el trap y otros géneros de la música electrónica. "Si somos un grupo de música urbana, tenemos que evolucionar con la música urbana", explica Yotuel, "lo que modernizamos no son las raíces, es el hip hop. Cogemos todo lo urbano que hay en la calle y le metemos el sazón cubano de una". Para él, el problema de la música actual no es una cuestión de ritmos sino de letras, pues "hay muchos artistas que no afinan la pluma": "La gente está confundida, el trap es buenísimo. ¿Quién no baila el reggaetón? El reggaetón musicalmente está buenísimo. Mira Residente con Atrévete-te-te". Y es cierto, hablamos de un género que tiene un sonido que engancha, "pero te puedes montar un reggaetón malo, un rock malo o una canción de trova que es una mierda".
 
Una de las propiedades que más salta a la vista en Gourmet reside en la gran cantidad de colaboraciones, especialmente a nivel vocal, lo cual contrasta bastante con sus anteriores trabajos. "Con este regreso tenía montones de amigos que querían participar en el disco", además de aquellos músicos a los que admiran y con los que les apetecía mucho trabajar. Adonis & Osaín del Monte, Yomil y El Dany, Jacob Forever, Franco De Vita, Silvestre Dangond, Chucho Valdés, Beatriz Luengo, Madcon, Lila Downs y Melendi han querido acompañar al grupo cubano en este disco de regreso. "La música se mueve por tendencias y la tendencia de hoy en día es la colaboración", es decir, la tendencia de unirnos, la tendencia de inclusión, entendida también como intercambio cultural: "Da igual que tú cantes ópera y que yo cante rap. La música empieza a ser como la raza, es lo que me gusta, no es los negros para allá... no, no. ¡Vamos a mezclarnos! El mundo es para todo el mundo".
 
  
 
 
  
 
 
 
El mundo es para todos, y Roldán, Ruzzo y Yotuel decidieron salir de su Cuba natal hace más de veinte años para descubrirlo. Si nos remontamos al segundo disco de Orishas, en la canción Emigrantes el estribillo decía algo así: "Triste el hombre que ha dejado atrás su sol, su gente y su camisa, / sin pensar tan lejos cambia todo y la nostalgia te hace trizas". Precisamente fue esa nostalgia la que conectó a estas personas con sus orígenes, paradójicamente fue la distancia la que les acercó a su tierra. Ellos han sido emigrantes y siempre han llevado sus raíces por bandera allá a donde han ido, fieles a su tradición. Y es curioso porque, aunque hayan vivido muchos años fuera de su patria, una ventana cultural y social como el cine ha utilizado con frecuencia su música para mostrar Cuba al resto del mundo. "Nosotros no creamos un sonido, sino una esencia, una distinción", la de mezclar música tradicional con hip hop, algo que nadie había hecho antes en Cuba, "eso es Orishas". Por eso, tanto ellos como el público sienten que este grupo tiene un sonido propio y representativo.
 
Los Orishas, según la religión yoruba, eran seres mortales que gracias a una serie de actos notables y a sus vínculos con la naturaleza acabaron transformándose en semidioses. La mayoría de ellos habían sido durante su vida grandes guerreros y auténticos revolucionarios de su tiempo. En esencia son divinidades ancestrales, egungun en lengua yoruba, hijos de Olodumare, el dios supremo. Y es que el culto a los antepasados es una constante en la religión yoruba, al igual que en la música de Orishas. "Estamos demostrando de dónde somos para saber a dónde vamos", han declarado en más de una ocasión. Para ellos, es vital mirar hacia atrás para poder seguir hacia adelante, construir sobre sus raíces y su tradición para poder evolucionar: "Siempre vamos a representar a Cuba de una forma u otra, porque no hay nada más representativo para la música urbana que Orishas. Y bueno, esa mochila la llevamos con bastante orgullo. De hecho, este disco viene cargado de buenas dosis de música urbana, rejuvenecida, renovada, actual, pero Orishas".
 
 
J.G.: Por último, queda Orishas para rato, ¿no?
Y.R.:
¡Buf! Queda Orishas para rato todavía. Orishas es más que Roldán, más que Ruzzo y más que Yotuel, es una esencia. Hemos logrado armar una esencia musical, entonces, va mucho más allá de nuestros nombres, va mucho más allá de nosotros. Va con Cuba y va con la vida. Mañana aparece un sonero cantando con dos raperos y eso es Orishas también. Les daremos la mano y les diremos "ya tenemos relevo por delante" [risas].
 
 
 

 
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